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Entender el tiempo de Dios y sus silencios

Silencio que no comprendo, pero respeto
y que en silencio guardo con tantas lágrimas
por cerrarme a entender que Tú también hablas
en cada silencio.

Enséñame a ser espacio infinito
donde tu silencio sea vida;
descúbreme la belleza de buscarte en el Cielo
aun sin palabras, más mirándote y dejándote
ser mi todo.

Señor del silencio,
del sin tiempo y de lo eterno;
hazme gustar de las esperas
y del saber que en este silencio,
Tú no dejas de escucharme y
prestarte a cada grito de amor
que desde mi corazón
sin cesar a Tí se eleva.

Guarda mis palabras
en la profundidad de tu Pecho
y hazme sentir la paz infinita
de saberte amar en el silencio.
Silencio de Amor,
que brota de tu Corazón abierto.

Sé mi Compañero, en las noches oscuras
donde solo siento el latir acompasado de mi corazón sin sosiego
que busca un poco de paz refugiándose
en tu Corazón que arde de amor eterno.

Enséñame tus tiempos,
hazme amar tus silencios,
que comprenda día a día
que los que en verdad se aman
solo hablan con el silencio.
Sé mi consejero, hoy, aquí…
en este silencio
para que no me aturdan los días
ni muera de frío
creyendo que no estás conmigo.

Ven Amigo,
abrázame con prisa
pues de frío y dolor
mi alma te necesita.
Arrúllame con ternura
melodía de paz…
que aun que será silencio,
mi corazón la entenderá
pues habla de Amor que es eterno.

Padre Guillermo Serra, L.C.

Etiquetas: Oración, Entender el tiempo de Dios, Entender los silencios de Dios